Como cada lunes me dispongo a hablar de música, y hoy voy a hablar de la mejor, de la que emana de casi sesenta instrumentos bien afinados (no siempre), por la gracia de casi sesenta talentosos (que no siempre sobrios) músicos totalmente entregados (.....) por el arte y por la fiesta (por esto último sobre todo). Hablo de la Agrupación Musical Caravaca de la Cruz, de la cual estoy orgulloso de formar parte. Esta semana desfilarán con gran esplendor por las calles de su pueblo en las fiestas patronales. Cualquier caravaqueño de pro aprovecharía la ocasión para promocionar las fiestas, declaradas de interés turístico internacional, que son el orgullo del pueblo, el cual se vuelca en ellas y pone todo su corazón en estos cinco días. Gran trabajo de organización el que se lleva a cabo, por el que mucha gente merece honores por ello. Pero yo hoy paso de eso, hoy voy a hablar de esta gran banda, una de las cosas que hacen tan grandes dichos festejos.
Podría hablar de sus comienzos, de cuando en 1857 Alfonso García vuelve a Caravaca después de estudiar en el conservatorio de Madrid y compra el instrumental necesario para formar una banda, o como luego el Marqués de San Mamés hace venir a Raimundo Rodríguez Rodríguez desde La Coruña para formar una banda que acompañara a la cofradía de los "blancos" y como luego el ayuntamiento las uniría creando una banda municipal. De todo eso podría hablar, pero mucho ha cambiado la cosa para que estos hechos tengan relevancia. Actualmente la banda de Caravaca la forman una corte de individuos tan excepcionales que muchas veces me cuesta describirlos, pero los quiero como familia y si algo echo de menos aquí estando tan lejos son las grandes tertulias después de los ensayos. Estos individuos pueden dar una impresión equivocada si no los conoces, pero ahí están algunas grabaciones como Las danzas guerreras del príncipe Igor, Escenas gitanas o Camino real para probar su condición de buenos músicos.
Hacen bien los que dicen que no me puedo quejar. Estoy aquí por propia voluntad, nadie me ha obligado a exiliarme y, aunque sabía que llegaban estas fechas, no he hecho nada por ir. Tienen razón, pero no por eso la nostalgia se atenúa. Cada baile al que he faltado me han dolido en el alma, aparte del cosquilleo en los dedos, que se notan muy inactivos para las fechas en las que estamos. Porque no me he acordado tanto del pueblo y de la fiesta en si, como de mi charanga y de mi gente, que en la práctica es lo mismo. Su música ha hecho las delicias de todos los festeros, de eso puedo estar seguro. Los Saltacekias siempre cumplen y hay que estar a kilómetros de distancia para saber lo que se pueden llegar a echar de menos.
Os pido varias cosas, queridos amigos. Disfrutad estas fiestas como si de las últimas se tratasen. Que la quintada se de mejor que nunca, que en la cuesta haya el mejor ambiente nunca visto y que La Pastora lleguen los primeros, que la pecera del Alhambra no de abasto el día tres, que levantéis los pitos lo más alto que podáis durante el desfile del día cuatro (soplad como si os tuviese que escuchar desde aquí) y que el día cinco la traca os pille con ganas de no beber hasta fin de año, que será síntoma de unas fiestas inigualables. Por último os pido que os acordéis un poco de mi, aunque sea un solo momento, porque yo estaré pensando en vosotros durante los cinco días que esto dure. A la Banda de Caravaca y a la Charanga Saltacekias, no se si artículo o declaración de amor, pero por vosotros va. Nos vemos pronto.
Dejémonos de hipocresía, de lenguaje
neoliberal y de explicaciones inverosímiles. Olvidemos el objetivo
de déficit, la prima de riesgo y la madre que parió a ambas (no me
refiero a la Merkel). Nada de esto es lo que está motivando al nuevo
Gobierno a cargarse de un plumazo los bienes más preciados que
poseemos los españoles, educación y sanidad pública, universal y
de calidad (no gratuita, como muchos se empeñan en afirmar, por
supuesto).
Estos, los gurús que ahora nos
dirigen, encabezados por el “desaparecido”, se mueven sólo por
ideología o por interés, no sabría decir qué es peor. Les importa
muy poco que la tasa de paro esté a años luz de comenzar a
reducirse, que hayamos entrado de nuevo en recesión (con una
contracción del 0,7% en el último trimestre), o que el número de
españoles bajo el umbral de la pobreza esté avanzando de forma
insostenible. Para ser honestos, creo que ni siquiera esto es lo más
grave de la situación que vamos a vivir en España.
A riesgo de ser pesado hoy no tengo más
remedio que analizar y comentar las medidas que se aprobaron el
pasado viernes en el Consejo de Ministros con respecto a sanidad y
educación. No sé si conseguirán el objetivo oficial de reducir
10.000 millones, realmente lo dudo mucho. El objetivo real, que no es
otro que destrozar estos servicios públicos, lo van a lograr sin
lugar a dudas. Lo vengo comentando las últimas semanas, y quizás
sea una reflexión demasiado irracional, pero lo que éstos quieren me
parece muy simple: que estudie y que vaya al médico el que pueda
pagárselo. Les jode estar en las listas de espera en el mismo sitio
que el albañil o el panadero, o que sus hijos estudien en la misma
universidad que el hijo del pescador o del agricultor.
Siendo más racional, las reformas
anunciadas suponen un deterioro brutal de la sanidad y, sobre todo,
de la educación. Los tiempos en los que cualquiera podíamos acudir
a la Universidad y teníamos cobertura ante la enfermedad que fuera
se han acabado, tan simple como eso. Explicar este expolio culpando a
la “herencia recibida” será válido para los lectores de la
Razón o los espectadores de Intereconomía, pero no es más que una
burda excusa que seguirán utilizando hasta que se lo hayan llevado
todo por delante.
Empecemos por las medidas respecto a
Sanidad:
Lo primero que anunció la
ministra sonaba bien (a pesar de parecer estar hablando de
ingeniería aeronáutica, porque ni ella misma era capaz de entender
lo que estaba leyendo. No es de extrañar, teniendo en cuenta que no se percató del Jaguar que descansaba en su garaje). Incentivar el uso de genéricos; adecuar el
número de dosis recetadas a la enfermedad correspondiente; compra
centralizada de productos, en lugar de por Comunidades; y la
aprobación de una cartera común de servicios sanitarios. No
lancéis las campanas al vuelo, hay trampa. Dijo incentivar el uso
de genéricos, pero han aprobado la posibilidad de recetar
medicamentos “de marca” si el principio activo es el mismo. Es
decir, un pequeño regalito para las grandes multinacionales, aunque
suba el coste de las medicinas. Pero ¿ el objetivo de todo esto no
era reducir costes?
Con la compra centralizada y la
cartera común, lo que se pretende en realidad es controlar desde el
Gobierno central los servicios que se ofrecen a todos los
ciudadanos, cortando así las alas a posibles Comunidades con ganas
de garantizar gran cantidad de servicios para todos, pongamos el
caso de Andalucía. Irán reduciendo estos servicios hasta cubrir
sólo los más básicos, si acaso, de manera que la mayoría de la
sociedad se verá incentivada a contratar una mutua. ¿ Siguiente
paso? Establecer deducciones fiscales a favor de la sanidad privada,
de manera que la pública quedará únicamente para las personas sin
fondos, como una especie de beneficencia. Tiempo al tiempo.
Después anunció que los parados
sin prestación no pagarán por los medicamentos, lo cual aplaudo.
Pero también es necesario decir que en Andalucía los parados sin
prestación dejaron de pagar por los medicamentos hace bastante
tiempo, por lo que las Comunidades gobernadas por la derecha ya
podían haber aprobado esta medida.
A cambio, los pensionistas van a
empezar a pagar. Decía la ministra que sólo el 10%, con un máximo
de 8€ o 18€ mensuales para bajas y altas pensiones,
respectivamente. El hecho es que la pensión mínima no contributiva
es de 357€ mensuales y sólo se les devolverá la cantidad que
sobrepase los 8€ a partir de los 6 meses. Las pensiones mínimas
de viudedad no superan los 470€, y se encontrarán con el mismo
problema. No cabe duda de que supondrá una gran complicación
económica para casos como estos, de manera que tendrán que
pensárselo mucho a la hora de comprar según que tipo de
medicamentos. Ni más ni menos, esto es lo que pretende nuestro
Gobierno.
Los trabajadores con rentas
mayores a 100.000€ pagarán el 60% de los medicamentos, en lugar
del 40% anterior. Los que no lleguen a esas cifras pagarán el 50% o
el 40% según tengan rentas altas o bajas, en palabras de la
ministra. Lo que entiende ésta por renta baja o algo no lo sabemos,
pero mejor ni imaginarlo.
Todo lo anterior son medidas
coyunturales, que pueden tener más o menos repercusión en la
sociedad. En algunos casos, repercusiones muy graves. Pero lo
realmente preocupante de la reforma de la sanidad es que deja de ser
universal. Tan duro como suena, ya no todo el mundo tiene
garantizada la asistencia sanitaria gratuita. Se pasa de un sistema
donde el simple hecho de ser ciudadano te aseguraba la asistencia, a
uno donde se relaciona cobertura sanitaria con cotización a la
Seguridad Social. Se utiliza como excusa el tremendo gasto sanitario
que supone la cobertura del “turismo sanitario” y de inmigrantes
ilegales, sin intentar esconder en ningún momento el argumento
populista y xenófobo. Nos preguntábamos muchos por qué en España
no surgía un partido de extrema derecha, y la respuesta está
clara: existe, logró mayoría absoluta en las últimas elecciones y
nos gobierna desde entonces.
Esta medida también deja en el
limbo la situación de los mayores de 26 años que nunca hayan
cotizado. Ya no pueden ser beneficiarios y sólo podrían recibir la
tarjeta sanitaria si se declaran como “sin recursos”, lo cual no
siempre es fácil de demostrar. Como comentaba anteriormente, una
vez que la sanidad ha dejado de ser universal, será nuestros
dirigentes los que determinen quién sí y quién no. Ahora son los
inmigrantes ilegales, mañana todos los extranjeros, y pasado los
enfermos crónicos, que nos salen muy caros. Este sinsentido no ha
hecho más que empezar, queda esperar cuando nos tocará a nosotros.
El ministro de Educación y Cultura, el
señor Wert, tendrá muchas cosas malas, pero se le ve venir de
lejos. Es un facha (con todas las connotaciones negativas posibles)
de los pies a la cabeza, no cree en la Educación pública y no le
gusta que todo el mundo pueda acceder a una beca. Y no se molesta en
negar nada de esto, sino que lo ratifica con cada medida que toma. Ya
en los presupuestos generales le dio un palo tremendo a la enseñanza,
reduciendo un 30% el gasto en su ministerio, un 60% el gasto
universitario y en 160 millones la partidas para becas. Ahora pega
otro hachazo sin disimulo, y anunció al mismo tiempo que esto es
sólo el principio, pues seguirá reformando todo lo reformable. De
momento, nos tenemos que conformar con lo aprobado el pasado viernes:
Se incrementa un 20% el ratio
alumno/aula en toda la enseñanza obligatoria. Esto supone, como es
lógico, un empeoramiento de la calidad de la enseñanza. En tiempos
donde todos los informes internacionales nos colocan en la cola en
este asunto, seguimos tirando piedras contra nuestro propio tejado. Al
mismo tiempo, implica la reducción del profesorado, lo que
contribuye también de manera efectiva al principal objetivo del
Gobierno, disminuir el número de parados.
Y si se trata de reducir
profesorado, que mejor que aumentar las horas lectivas de éstos y no
cubrir las bajas que no superen las dos semanas de duración. A
todos mis amigos que están en lista para hacer sustituciones o
esperan impacientes la convocatoria de oposiciones seguro que les
encanta esta noticia. Lo mejor de todo, la argumentación del
ministro: “cubrir bajas para 3 días era un jaleo de papeleo
administrativo”. ¡Olé!
Si ya estas medidas son totalmente
reprochables, en lo que respecta a educación universitaria el
ministro se soltó la melena. Según varios estudios, el coste medio
de un alumno universitario por curso académico es de 6.000€, y se
viene pagando como media 1.000€/curso, es decir, el 15%. Esto no
le gusta al señor Wert, pues piensa, según sus propias palabras,
que es como otorgarle una beca a cada alumno por el 85% restante del
coste. Así que se ha puesto manos a la obra: en la primera
matrícula, en lugar de costear el 15% el alumno se pagará el 25%,
1.500€; en la segunda matrícula, el 40%, 2.400€; en la tercera
matrícula, el 70%, 4.200€; y en las sucesivas, el coste total,
6.000€. Tiene lógica el aumento del coste para asignaturas
repetidas, pero esto es simplemente una fechoría. Existen
asignaturas de una dificultad importante, sobre todo si nos fijamos
en carreras técnicas como Ingenierías. Y existen circunstancias
personales que pueden hacer a un alumno perder un curso entero,
conozco casos.
Además, se entra en un círculo
vicioso de difícil salida. Pongamos un ejemplo: persona con no
excesivos recursos que no recibe beca por la reducción de éstas en
los últimos presupuestos; tiene que compaginar los estudios con un
trabajo de fines de semana para poder costearselos, sobre todo
después del aumentos de más del 50% de las tasas; como
consecuencia del trabajo, no tiene disponibilidad completa para
estudiar, de manera que suspende alguna asignatura; esto le supone
un coste mucho mayor de la siguiente matrícula, de manera que no es
suficiente con el trabajo de fín de semana, y debe buscar algo a
media jornada, lo cual le reduce enormemente el tiempo de estudio;
más asignaturas suspensas, con lo que el coste de la tercera
matrícula le resulta totalmente inaccesible, con el resultado de
abandono de los estudios. Triste pero real, esto va a pasar.
Por último, para no aburrir más,
otra cucharada de xenofobia y populismo que se lanza desde el
Consejo de Ministros: los alumnos extranjeros no europeos tendrán
que pagar el coste total de sus estudios, es decir, alrededor de
6.000€ por curso académico.
Por tanto, sin darnos apenas
cuenta, ya se ha rebasado la línea roja de educación y sanidad para
todos, sin distinción. Lo que venga a partir de ahora, no lo
sabemos, pero sinceramente no espero que den marcha atrás, todo lo
contrario. Como decía antes, esconder estas decisiones con el
disfraz de la crisis y la reducción del déficit no es nada más que
una nueva mentira. Esto es sólo ideología e interés. Ideología,
porque nunca les ha gustado la igualdad entre ciudadanos que suponía
la sanidad y la educación pública y universal. E interés,
porque es un paso de gigante en la labor que vienen desarrollando en
favor de la privatización de estos servicios.
Y acabo este artículo, escuchando la
rueda de prensa sobre el Consejo de Ministros de esta mañana. La
omnipresente Soraya, escoltada por los ministros de Economía y de
Trabajo. Empiezo a temblar porque, aunque siempre pensé que no
tenían vergüenza, ahora sé también que han perdido la razón.
Después
de esta semana movidita para los aficionados culés, voy a dar mi opinión sobre
lo ocurrido el sábado y un poco de lo relacionado con la eliminación de la
Champions. Ha sido un palo gordo, y más aún con lo cerca que estábamos de
volver a ganar aún más títulos.
Durante
todo el día del sábado los aficionados de uno y otro equipo empezaban a ponerse
nerviosos por lo que estaba en juego. Los merengues porque jugaban en un campo
en el que no habían ganado en los últimos cuatro años y que podían quedarse a
un solo punto del F.C. Barcelona. Y los culés por seguir luchando por una
temporada en la que aspirábamos a todo. Se dice que los aficionados al Barça
son más pesimistas que otros, y eso es verdad, yo lo siento así en muchos
partidos importantes. No os confundáis con la “falsa modestia” que algunos han
bautizado al discurso de los directivos, cuerpo técnico y jugadores. No la
considero así. Pero aún así, el jugar en nuestro campo da una confianza un poco
mayor.
Todos
confiábamos en que se siguiera la tónica de los demás clásicos jugados en el
Camp Nou, pero ya con la alineación inicial del Barcelona nos quedamos algo
sorprendidos. ¿Por qué no estaban Cesc, Alexis y Piqué en ella? En mi modesta
opinión, si te estás jugando la Liga y tienes un equipo que ha ganado en su
campo siempre a este rival debes poner toda la carne en el asador. Sabíamos que
la vuelta de la eliminatoria de Champions iba a ser complicada, pero un equipo
como el Barcelona tiene que ir a por todas. Estoy totalmente de acuerdo con dar
minutos y confianza a las jóvenes promesas de nuestro equipo, pero hay partidos
y partidos. Había una oportunidad de oro de meter más presión al eterno rival,
no soy quién para juzgar la decisión del entrenador que nos ha dado tantos
títulos, pero creo que la inmensa mayoría se quedó igual de estupefacto que yo
al ver en el banquillo a ciertos jugadores.
Entre
la alineación, la poca fortuna y que por primera vez pude ver a un Real Madrid
que estaba jugando a lo que sabe jugar, sin miedo y sin encerrarse, el Barça se
vió en una situación que en los últimos años no se había visto, sin saber por
donde entrar al área rival, sin ver el último pase que los defensas no se
esperan, etc. No le voy a quitar mérito al equipo rival, porque tuvo mucho,
pero estoy convencido que ese partido se podría haber ganado repitiendo
alineaciones de otros Clásicos. Es cierto que Messi no estuvo a su nivel, ni
mucho menos, pero con Cesc y Alexis en el campo “la pulga” se siente más
liberado y despliega todo su repertorio. El Madrid jugó a su juego y el
Barcelona tendría que haber hecho lo mismo, cuando salieron Cesc y Alexis la
cosa cambió un poco, pero aún así el Madrid ya le tenía cogida la medida al
equipo local. Ahí de verdad se tiró la liga por la borda, una verdadera pena
porque hubiera sido un buen final de temporada, estaréis de acuerdo.
A mis
amigos madridistas les digo: su equipo jugó muy bien, supo contrarrestar la
posesión abusiva del Barcelona y con sus armas hizo mucho daño a la defensa
local. Enhorabuena por esa victoria, de verdad. Sé que la disfrutasteis. Siento
si me ha quedado muy culé esta pequeña reflexión.
Fue un
mazazo gordo para equipo y aficionados, ambos nos volvimos a unir para el
partido contra el Chealsea, pero esta vez sí, la mala suerte (4 palos y un
penalty fallado) y un Drogba inconmensurable nos apearon de otra final (el día
de mi 25 cumpleaños). Creo que Piqué es necesario en la defensa, pero por
desgracia tuvo que abandonar el campo antes de tiempo. Hay que hacer los
deberes en el partido de ida, siempre lo he dicho.
No
discuto a mi equipo ni a mi entrenador, pero creo que este último ha fallado en
el planteamiento de dos partidos muy importantes. Sigo pensando que debe
continuar como manager de este equipo, es necesario para todo el grupo. Sé que
todos mis amigos que apoyan al mismo equipo que yo piensan lo mismo y les dolió
exactamente igual que a mí. El año que viene seguiremos dando el coñazo y
disfrutando de la mejor época del F.C. Barcelona.
Esta semana nos toca hablar de otro grupo desaparecido que vuelve a reunirse. Últimamente sólo hablo de reuniones o separaciones. ¿Que cuándo voy a escribir sobre un grupo nuevo? Todo se andará, de momento no apretéis mucho, que estoy cobrando el paro. Como iba diciendo, hoy le toca el turno a The Stone Roses, grupo originario de Manchester y uno de los abanderados del sonido madchester, que analizaremos con más detalle en próximas entregas. Mención especial en este artículo se merece mi gran amigo Iván (@irivera10) que me sugirió que hablara de ellos y me recomendó encarecidamente este disco.
El grupo fue formado a principios de los años ochenta por el cantante Ian Brown y el guitarrista John Squire. No fueron muy prolíficos, ya que después de varios singles, por los cuales se dieron a conocer, en 1989 publican su debut The Stones Roses y no fue hasta cinco años después cuando publicaron su continuación, Second coming. Tras esto, el grupo se resquebraja por las fuertes discusiones internas y se acaba disolviendo en 1996. Esto da paso a sus carreras en solitario. Dos discos que dieron para conseguir su estatus de banda de culto. El año pasado anunciaron su vuelta, con gira y disco aseguran, de momento son cabezas de cartel para el FIB 2012, así que quien quiera que se de una vuelta.
Ian Brown y John Squire
Desde luego Second coming merece la pena escucharlo. A veces criticado por ser demasiado dispar, las canciones mezclan melodías beatlelianas en Ten storey love song,Your star will shine o How do you sleep, psicodelia con toques funk en Daybreak o Begging you, y se atreven a jugar con el hard rock en Driving south y en la fantástica Breaking into heaven, una introducción de 11 minutos que abre el disco presagiando que algo fabuloso está a punto de suceder. En mi humilde opinión, reina por encima de todas la espectacular Tears, un himno que está entre lo mejor que servidor ha escuchado, incluyendo un espectacular solo de guitarra. Todo esto se entremezcla con una maestría sin igual, y en ningún momento parecen desencajar los temas.
Tendremos que esperar para ver en lo que queda la reunión, pero recemos para que no quede en un intento de lucrarse, como ocurre muchas veces. Si de verdad sacan disco nuevo esperemos que esté a la altura de su, aunque escasa, impecable discografía. Brown ha tenido una magnífica carrera como solista, y el bajista Gary Mounfield ha formado parte de Primal Scream desde la separación del grupo, así que nada hace sospechar un afán recaudatorio en todo esto. Además es una oportunidad de oro para verlos en directo interpretando esta gran cantidad de joyas musicales.
Poco han tardado en subirse otra vez al
altar a lanzar las mismas proclamas que hace 60 años. En realidad,
nunca dejaron de hacerlo, pues ni siquiera los gobiernos de izquierda
tuvieron lo que hay que tener para callarles la boca y dejarles claro
cuál es su lugar, pero me da la sensación que ahora se sienten más
impunes que nunca. Por ello, tenemos que soportar ver por la cadena
pública (esa misma que, perteneciendo a un país laico, tendría que
televisar actos de todas las religiones que se profesen en el país
o, mejor aún, de ninguna) como el obispo de Alcalá se suelta la
melena y declara lo que podéis escuchar a continuación.
Efectivamente, dice el señor obispo
que “los homosexuales, para comprobar su condición, se corrompen o
se prostituyen, o van a clubes de hombres nocturnos. Encontrarán el
infierno”. Los gays y lesbianas que conozco, señor obispo, no se
han corrompido ni han acudido a clubes nocturnos para comprobar su
condición. Y, por supuesto, no se han prostituido. Seguramente sí encuentren el infierno, pues mejor estarán allí que en el cielo que
usted predica. Para comprobar su condición no les hizo falta más
que enamorarse o sentirse atraídos por alguien de su mismo sexo. Lo
que me resulta más curioso es saber de dónde saca usted tanta
información acerca de la vida privada de los gays, pues parece que
conoce bien de lo que habla. Pero, lógicamente, no le juzgaré por
eso, que los obispos también se merecen una noche loca de cuando en
cuando.
En cambio, he de juzgarle por lo que
significan sus palabras. Desgraciadamente, aún muchas personas les
toman a ustedes los dirigentes católicos como referente morales, y
con esos valores católicos educan a sus hijos. Por tanto, lo que
provocarán sus palabras será que muchos de los fieles que acuden a
escucharle piensen (o sigan pensando) que los homosexuales son seres
indeseables, con una categoría moral inferior, pobres enfermos que
necesitan ayuda para poder curarse, u cualquier otro exabrupto de
los que suelen lanzar desde los altares. Y esos hijos que escuchen a
sus padres descalificar a los homosexuales irán al colegio, e
insultarán a su vez al compañero gay o la compañera lesbiana.
Pero este no es el mayor problema con
el que nos podemos encontrar. En España, aún estando muy alejados de
la igualdad total entre heterosexuales y homosexuales, la situación
es mucho mejor que en otros países. Sin ir más lejos, el mes pasado
en Chile, unos neonazis torturaron y asesinaron a un joven de 24 años
por el simple hecho de ser gay. Así de duro. Hablamos de Chile, uno
de los países más avanzados de Sudamérica, no estamos hablando de
ningún país islámico donde la homosexualidad sigue estando
condenada con la pena de muerte. Y no hablamos de cuatro locos que
matan al primero que pasa, hablamos de cuatro hijos de puta que matan
a un chico porque creen que es un pervertido, un indecente. Sin
ninguna intención de relacionar los actos, declaraciones como la del
obispo no hacen más que contribuir a que parte de la población
tenga esa clase de pensamientos homófobos.
Sin embargo, no quiero centrarme hoy en
hechos puntuales tan desagradables, sino denunciar desde aquí la
falta de normalidad que aún en pleno año 2012 siguen teniendo que
sufrir los colectivos de gays, lesbianas y transexuales. A pesar de
que, como decía antes, la situación legal que se encuentran en
España es prácticamente equiparable a la de los heterosexuales, no
es esto lo común en todos los países desarrollados, ni tampoco esta
igualdad legal se refleja en la sociedad española.
Podemos ver el grado de igualdad legal
entre homosexuales y heterosexuales contemplando este par de
gráficos.
En el mapa de arriba, los países
coloreados en azul oscuro representan aquellos donde esta aprobado el
matrimonio homosexual; en azul claro, aquellos donde existen las
uniones civiles entres parejas del mismo sexo (no matrimonio); y en
gris, los países donde no se permiten las uniones legales de este
tipo. En rojo y naranja encontramos los países donde la
homosexualidad está penada, pero no perderemos el tiempo ni en
analizarlo.
Me resulta totalmente decepcionante que
sólo esté aprobado el matrimonio de parejas del mismo sexo en
España, Portugal, Países Bajos, Islandia, Suecia, Noruega, Canadá,
Argentina y Sudáfrica. Otros países que fueron pioneros en la
consecución de libertados sociales como Reino Unido, Francia o
Alemania únicamente contemplan las uniones civiles (parejas de
hecho). Pero más indignante aún es que países como Italia, Estados
Unidos (casi todos sus estados), Grecia o la mayoría de países del
Este, no permitan ningún tipo de unión entre personas del mismo
sexo. Simplemente lamentable.
Vamos un paso más allá contemplando
el siguiente gráfico, donde en color morado aparecen los países en
los que la adopción de niños por parte de parejas homosexuales está
aprobada, y en verde los países en los que uno de los miembros de la
pareja puede adoptar al hijo del otro miembro. En el resto de países
no hay ninguna posibilidad de adopción conjunta.
La imagen lo dice todo, en poco más de
una decena de países de todo el mundo existe alguna posibilidad de
adopción por parte de parejas homosexuales. Vemos que en Europa sólo
se contempla esta alternativa en España, Países Bajos, Reino Unido
y península escandinava. Una vergüenza de tamaño sideral, aunque
por una vez los españoles podemos orgullecernos de estar en el lado
de las libertades (no hace falta recordar quién aprobó estas leyes
sobre matrimonio y adopción, y quiénes tiene puesto un recurso en su
contra en el Tribunal Constitucional).
Los discursos en contra de la adopción
giran desde el incoherente e incierto “hacen falta las figuras
paterna y materna, ambas imprescindibles” hasta el patético,
insultante e irrisorio “si los padres son maricones, el hijo saldrá
también maricón”. Aunque no sería necesario, pues el sentido
común habla por sí mismo, en escasas ocasiones existe un consenso
tan amplio en cualquier tema de las ciencias sociales: todos los
estudios independientes realizados durante 25 años avalan la conveniencia
de la adopción por parte de parejas homosexuales.
Y si en el ámbito legal los obstáculos
son patentes, en el social más aún. Según distintas encuestas,
sólo en Países Bajos y en Suecia más de la mitad de la población
está a favor de este tipo de adopción. En España o Alemania, sólo
4 de cada 10 habitantes lo aprueban. En Francia o Reino Unido no
llegan a un tercio, y en Italia ni una cuarta parte.
Estos datos muestran gráficamente que
vivimos todavía en una sociedad conservadora, temerosa a la
evolución, intransigente ante lo que no entiende. Vivimos en una
sociedad en la que palabras despreciables como las del obispo de
Alcalá no sólo son totalmente impunes, sino que se retransmiten en
la televisión pública. Una sociedad donde los que no tienen el valor
suficiente para “salir del armario” son los primero en utilizar
la palabra maricón en tono despectivo; donde ningún futbolista ha
sido capaz de decir soy gay, y habrá habido mas de uno. Donde se
permite que un periodista (de Intereconomía, por cierto) pida que se
retire de la Sanidad Pública las operaciones de cambio de sexo
“porque los españoles no tenemos que pagar las perversiones de
nadie”.
Y, como he dicho antes, en este tema
parece que los españoles damos algún síntoma de madurez. En otros
países desarrollados, la situación es mucho peor, y los colectivos
de gays, lesbianas y transexuales sufren discriminación, rechazo o
agresiones de cualquier tipo. Muy mal tienen que estar las cosas para
que en pleno siglo XXI se juzgue aún en la sociedad occidental a las
personas por su orientación sexual.
Por eso me resulta despreciable cuando escucho a alguien hablar desde la ignorancia, con desprecio, de forma insultante o intentando hacer motivo de mofa acerca de este tema. Ante estas situaciones, la única respuesta puede ser callarles la boca, lo mismo que alguien debería haber hecho con el señor obispo.
Atenas
2004, los Juegos Olímpicos volvían a la región donde nacieron miles de años
atrás. Hubo una expectación especial debido a que eran los primeros del nuevo
milenio, tanto para los deportistas como para los aficionados. De entre todos
los eventos, competiciones y vencedores me gustaría destacar lo ocurrido en la
final de gimnasia en la modalidad de barra y que tuvo como protagonista a
Alekséi Nemov y al público que se encontraba en el pabellón ese día.
Nemov,
nacido en 1976, es un gimnasta retirado ganador de varias medallas olímpicas:
cuatro oros, dos platas y seis bronces. Un gran deportista querido por rivales
y por aficionados, con una gran personalidad que le hizo ganarse a la gente. Tanto
es así que en el año de su retirada y coincidiendo con los Juegos Olímpicos de
Atenas, antes mencionados, sucedió un hecho que cambiaría el sistema de
puntuación de los ejercicios de gimnasia para siempre.
Pongámonos
en situación: un gimnasta muy querido en su mundillo decide retirarse el año de
las Olimpiadas de 2004 y para ello tiene en mente realizar un ejercicio muy
complicado en la modalidad de barra. Hasta ese momento la puntuación que se daba
en base únicamente a la realización del ejercicio, incluidos los fallos y el
aterrizaje. Esta decisión basada en una única nota y tomada por cada juez ya
provocaba cierto descontento en los aficionados, entrenadores y competidores. Y
en lo Juegos de 2004 los jueces fueron duramente criticados por las
puntuaciones dadas, parecía que se fijaban más en el nombre, reputación y procedencia
del deportista que en la dificultad y el ejercicio realizado. Pues bien llegó
el turno de Alekséi, se le vio muy tranquilo antes de subirse a la barra y
durante la ejecución del ejercicio, con mucha más dificultad de realización que
el de todos sus rivales, sólo cometió algún que otro fallo no muy grave y una
caída no limpia, pero tampoco de las peores que se han visto. El público
enloqueció por el ejercicio elegido a su edad y para cerrar su participación en
unos Juegos Olímpicos. Pero los jueces no estaban de acuerdo con ello y
decidieron darle en suma un 9.725 que no le permitía entrar en el podio. Es
entonces cuando se inicia un abucheo que va de menos a más por parte de los
asistentes al pabellón, muy prolongado y sonoro que provoca que los jueces se
replanteen la situación y modifiquen su puntuación. La nueva nota es de 9.762,
que tampoco le servía para entrar en el podio, no consiguió aplacar a un
público cada vez más enfadado con la actuación de los jueces de turno. No fue
hasta que el propio Alekséi subió a la tarima de competición y pidiera calma y
respeto para el siguiente competidor, que la multitud se tranquilizó.
Con
este escándalo y alguno más que se produjeron en el año 2004, los organismos
dirigentes de los distintos deportes en los que era requerida la decisión de
jueces en la puntuación de un deportista, decidieron cambiar de sistema. Este
nuevo método, aplicado en 2006, consistía en: una primera nota basada en la
“dificultad” del ejercicio realizado y la segunda en base a la “ejecución,
composición y arte”. Los jueces puntúan de 0 a 10 cada ejercicio y la nota más
baja y la más alta se eliminan; sumándose las cuatro centrales y haciendo la
media. Aún con este método ha resultado imposible el eliminar la desconfianza
del público, e incluso de los competidores, hacia los jueces.
El cómo
se cambió el sistema de puntuación de este deporte a uno algo más justo lo
descubrí hace relativamente poco tiempo y gracias a mi amigo Rubén. Lo que más
me impactó fue que el público se diera cuenta antes que los jueces, personas
“entendidas” de sus respectivos deportes, de que el ejercicio realizado por
Nemov se merecía algo más de consideración, pese a su mala caída. Por el valor
de jugársela en unos Juegos Olímpicos y salir por la puerta grande, pese a
tener posibilidades de caer en desgracia y no conseguir ejecutar el ejercicio
cómo él hubiera querido. Pero consiguió algo más importante aún, cambió algo
que no se había puesto en tela de juicio desde hacía muchos años. Un pequeño homenaje
a grandes deportistas, éste no será el último.
Debe ser fantástico ser un músico talentoso. Y si además se te reconoce pues apaga y vámonos. A veces, en el mundo del arte en general y la música en particular, surge algún rey Midas que nos sorprende a cada paso que da con joyas de calidad suprema. Hace poco he leído declaraciones de uno de ellos, el británico Daron Albarn, y he llegado a la conclusión de que además de un gran músico los tiene bien puestos.
Para quien no conozca a este londinense de 44 años (nada más y nada menos, y eso que aún no es de los viejos del rock) diré que formó en 1989 una de las bandas definitivas del rock británico. Junto a su amigo de la infancia y excepcional guitarrista Graham Coxon, el bajista Alex James y el batería Dave Rowntree mantuvo bien alto el nombre del rock británico durante la época donde el grunge reinaba en los charts. Estoy hablando por supuesto de Blur. Su álbum de debut, Leisure, mostraba grandes influencias de la psicodelia, consiguiendo canciones pop-rock que reinventaban, a la vez que elevaban, la música inglesa. Con Modern life is rubbish consiguen abrirse paso al mainstream, pero no es hasta que publican su disco más rompedor, Parklife, cuando consiguen llegar al número 1 en las listas del Reino Unido, que no en Estados Unidos, donde nunca lograrían brillar como lo hicieron en su país. Con Country house, el primer single extraído de su cuarto álbum, The great scape, consiguen desbancar a Roll with it de Oasis del puesto número 1 de la lista de singles, otorgándoles una rivalidad por parte del público, algo que ninguna de las dos bandas desmintió. Tras otros dos álbumes más, Blur y 13, Coxon decide irse. El resto de la banda continúa sin él, pasando el propio Albarn a ocupar el rol de guitarrista, a parte de cantante. Con esta formación graban Think tank, que acerca al grupo a los sonidos más electrónicos, pero que no tuvo la repercusión de los anteriores. Tras este disco la banda cesa su actividad, dedicándose cada componente a otros menesteres.
El segundo proyecto en orden de importancia de Albarn se llama Gorillaz, una banda virtual que en 2001 publicó un grandísimo disco homónimo. El proyecto surgió como una colaboración entre Daron y el dibujante Jamie Hewlett. La cosa consistía en que Albarn se ocupaba de la parte musical y Hewlett de dibujar los distintos personajes que se suponían eran los integrantes de la banda, dotándolos de un pasado y una personalidad a cada uno. Además, se ocupaba de los videoclips. Tras el éxito de su álbum debut, publicaron Demon days en 2005, que alcanzó el doble platino en Estados Unidos gracias a singles como Dirty Harry o Feel good Inc. Plastic beach, lanzado en 2010, cuenta con colaboraciones de gente tan notable como los ex-miembros de The Clash Mick Jones y Paul Simonon, Lou Red, Snoop Dogg, De La Soul, etc.
¿Por qué os cuento esto?¿Por qué sacar toda esta historia de la manga, como si yo fuera el único que la sabe?Pues porque amigos míos, todo esto se ha acabado. Según recientes declaraciones de Daron Albarn, no habrá nada más de todo esto. Aunque la reciente reunión y gira de Blur presagiaban lo contrario, el concierto que ofrecerán como clausura de los juegos olímpicos de Londres será la última vez que estén juntos. El rumor de un nuevo disco se queda en eso, un rumor. Y de Gorillaz tenemos las mismas. Tras la publicación de un recopilatorio de singles y un nuevo disco, The fall, parecía que la banda se encontraba en un momento fuerte de su carrera, pero la cosa se ha quedado en nada. Parece ser que Albarn no estaba contento con el trabajo de Hewlett y ha decidido acabar el proyecto. Adiós Blur, adiós Gorillaz. Este hombrecillo tenía en las manos dos de los mejores y más lucrativos proyectos y ha decidido sacrificarlos en la cima de su carrera antes de alargarlos y convertirlos en un chiste. Como ya digo, los tiene bien puestos
No nos asustemos, hay muchos más proyectos con su firma esperándonos. Recientemente ha publicado un álbum llamado Rocket Juice and The Moon junto con el bajista de Red Hot Chilli Peppers, Flea, y el batería con el que grabara The good, the bad and the queen, el disco de la banda sin nombre. Disfrútenlo y esperemos nuevas joyas de este culo inquieto.