viernes, 2 de marzo de 2012

Algunos políticos sí nos representan


Mónica Oltra interviene en el Parlamento
valenciano ante la atenta mirada de Juan Cotino.

Demasiado a menudo venimos escuchando en los últimos tiempos opiniones en contra de la política y los políticos, siendo culpados de muchos de los problemas a los que nuestra sociedad se está enfrentando. No es de extrañar la proliferación de estos pensamientos, sobre todo en épocas tan difíciles como la actual, lo cual no supone que estas afirmaciones sean del todo correctas. Bien es cierto que algunos ejemplos con los que nos encontramos todos los días no hacen más que refrendar lo que os comento, pero también es necesario explicar que no todos son así. De hecho, creo que existen dos tipos de políticos muy diferenciados.

Por un lado, nos encontramos con esos personajes que están en política porque fue la única forma que encontraron, debido a su mediocridad, de tener un cierto “poder” y reconocimiento. Por el otro, están aquellos que desde jóvenes soñaban con una sociedad verdaderamente justa, y entendieron que la política podría ser el mejor medio para conseguir acercarse a esa sociedad con la que soñaban. Y para ilustrar ambos tipos de políticos no he encontrado mejor ejemplo que el Parlamento valenciano. Para encabezar el primer grupo he elegido, entre las múltiples opciones, al presidente del Parlamento, el señor Juan Cotino (aunque bien pudiera haber elegido a muchos otros de su partido, además de alguno del principal partido de la oposición). Liderando al segundo grupo no se me ocurre mejor ejemplo que Mónica Oltra, diputada de Coalició Compromís, grupo que abarca el valencianismo progresista, el ecologismo y parte de la izquierda.

El señor Cotino adquirió fama nacional al tomar posesión de su cargo como presidente del Parlamento valenciano jurando sobre la Biblia y con un crucifijo de testigo. Como ya he dicho en otros artículos, nada tengo que objetar ante las creencias de cada uno, pero me parece que ya va siendo hora de que se respete el laicismo que declara nuestra Constitución y los cargos públicos sean ejemplo en este aspecto. Es más, me parece igual de extravagante tomar posesión del cargo de esta manera que hacerlo jurando ante una foto de Florentino Pérez, y llevando como vestimenta una camiseta de Sanchís de cuando el Real Madrid ganó la “Séptima” (igual de personal es la elección de practicar una religión como la de ser seguidor de un equipo de fútbol).

En cuanto a su forma de hacer política, a poco que se siga su trayectoria, se entenderá lo que os comentaba al principio. Las personas de su estilo son muy fáciles de reconocer. Intentan imponer su forma de pensar por encima de cualquier otra; no les gusta que nadie les rebata una idea, y por ello intentan acallar cualquier voz disidente; cuando tienen el poder son muy peligrosos, y lo utilizan siempre que pueden en beneficio propio. Ejemplo sobre esto podemos ver en cada debate en el que participan, y muchos son los que los han sufrido personalmente, en particular los que pertenecen al otro grupo de políticos.




Como podemos ver en estos videos, no sólo los podemos identificar por su falta de diálogo y su rechazo al debate. También destacan por su escasa educación y su tremenda prepotencia. Éstos son los mismos que miran por encima del hombro cuando tienen un buen cargo, escondiendo así su falta de autoestima; se caracterizan por su cuidado peinado con raya al lado o cortinilla (depende del volumen de cabello del que dispongan), enyesado con kilos de gomina; van todos los domingos a misa, cogidos del brazo de sus esposas, y oran de rodillas para redimirse de sus pecados; enseñan su llavero con el escudo de España (o la variante con el aguilucho) en cada ocasión que se les presenta de demostrar su patriotismo, pero son los primeros en ordenar a sus asesores que defrauden al fisco todo el dinero posible; no les gusta enfrentarse con grupos a los que consideran inferiores (mujeres, homosexuales, personas de distintas razas,....) quizás por miedo a que los dejen a la altura del betún, como pasa cada vez que la diputa Oltra toma la palabra; presentan un gran rechazo al cambio, y desprenden un extraño olor a rancio cada vez que escuchan la palabra progreso; odian los servicios públicos, porque les igualan con las clases que ellos consideran bajas, y a igualdad de oportunidades pueden salir perdiendo.

En definitiva, aún siendo políticos, no refrendan en ningún aspecto el sentido de la democracia, puesto que no representan a los ciudadanos que les votaron y evitan en todo momento el debate que se anteponga a sus ideales, sin tener en cuenta el bienestar de la sociedad. Este debate en beneficio de la sociedad y la representación de los votantes, recordemos, son los principales objetivos de la democracia.

En el lado opuesto encontramos los verdaderos políticos, los que lo son por vocación. Su ímpetu, esfuerzo, preparación e inteligencia les hubiera permitido triunfar en cualquier otra profesión, quizás con sueldos bastante más suculentos. Pero su voluntad por crear una sociedad más justa les hizo adentrarse en el mundo de la política, aún jugando en muchos cosas un papel muy secundario (en cuanto a poder de decisión se refiere).

Este grupo tampoco es difícil de reconocer. Se caracterizan por el fuerte arraigo con sus ideales, a pesar de lo cual nunca evitan el debate con personas con opiniones contrarias; lo de agachar la cabeza no va con ellos, y no tienen motivo para hacerlo (es lo bueno de hacer política con dignidad y honradez); al contrario de lo que les pasa a otros, no necesitan gritar en sus discursos ni utilizar palabrería inútil y repetitiva, pues suelen ir tan cargados de razón que son entendibles hasta para los más cerrados de mollera; suelen aguantar estoicamente los desaires e insultos que les dedican desde el otro grupo (que se lo pregunten a Mónica Oltra, que tuvo que aguantar los insultos del que hoy es presidente del Parlamento valenciano y que no vamos a repetir aquí por crueles, machistas y estúpidos). Pero ya se sabe, el insulto es el recurso del que no tiene otro recurso.

Ellos si representan a los votantes que les otorgaron su confianza, y no lo hacen sólo de palabra. Están al pie del cañón cuando las casas de un barrio van a ser derribadas contra la opinión de los vecinos; lo están cuando estudiantes son apaleados por defender y reclamar los derechos que creen merecer; también dan la cara para denunciar, mal que le pese a alguno, la manipulación de la televisión pública pertinente o los casos de corrupción que salpican al gobierno autónomo; no permiten que les callen a la hora de decirle cuatro verdades al Presidente de turno, que cree que ser el más votado le da derecho a hacer y deshacer a su antojo.

Éstas son, entre muchas otras, las características que diferencian a una clase de políticos y a otros. Pero hay algo más que los separan. El primer grupo, que representa el señor Cotino, tiene mucho más votos que el segundo, que representa la señora Oltra. Y, por tanto, también tiene mucha más representación en el Parlamento y mucho más poder de decisión (sabiendo esto, es menos difícil entender por qué nuestro país se encuentra en la situación actual). Ellos piensan que tener más votos les da cierta legitimidad para difundir su palabra como verdad absoluta, pisando y acallando, como intentan hacer en cada debate, las opiniones e ideas del resto. No llego a comprender a qué se debe, pero me aterra el simple hecho de pensar que puede que tengan mucho más votos porque son un reflejo más fiel de la sociedad que va a las urnas. Si esto es así, entonces nos enfrentamos a un problema bastante mayor.

Pero que no se lleven a engaño. Por muchos votos que tengan, por mucho poder que acumulen y por muy guapos que salgan en las fotos, nunca dignificarán la democracia como lo hacen los otros. Por mucho que presida una Cámara autonómica, Juan Cotino nunca tendrá la decencia política de la diputada de Compromís, lo cual ésta demuestra día tras día.

Por tanto, sólo me queda dar las gracias a Mónica Oltra y otros muchos políticos como ella, que hacen que algunos sigamos creyendo en la democracia como medio principal para conseguir la utopía, con la que soñamos muchos jóvenes, de una sociedad justa e igualitaria. Porque, a pesar de lo que digan muchos, políticos como ella si nos representan.

@Elfara_chico

miércoles, 29 de febrero de 2012

El egoísmo de los poderosos


Otra semana más se produce un parón en las ligas nacionales debido a los próximos partidos de las selecciones. Y es probable que, de nuevo, los mandamases de los grandes equipos comiencen con sus quejas y exigencias.

Todos sabemos que cada cierto tiempo se produce el éxodo de jugadores que han sido convocados por sus selecciones para disputar tanto partidos amistosos como oficiales. Los primeros sirven en parte para que los jugadores no pierdan la costumbre de jugar juntos, ya que casi todos juegan separados en sus respectivos clubes, pero también sirven para que las federaciones nacionales se lucren, y en el caso de nuestra selección la cantidad que recibe es bastante copiosa. Y los segundos son necesarios debido a los diferentes trofeos internacionales, por lo que no tengo nada que objetar acerca de éstos. Es difícil estar de acuerdo con estos desplazamientos por motivos casi exclusivamente económicos, pero ya forman parte de la temporada y se han convertido en mini giras, parecidas a las pretemporadas de los dos clubes más conocidos de España. Y debido a estos “partidillos” los dueños de los clubes empiezan con su discurso habitual.

No me parece nada correcto que los entrenadores, y menos aun los presidentes, de los equipos se indignen por la ausencia momentánea de sus estrellas. Claro que existe la posibilidad de que alguno sufra alguna pequeña lesión, o en un caso mas grave una lesión de gran importancia, o de que el jugador se vea saturado por la cantidad de partidos disputados, pero no lo considero un motivo para las disparatadas exigencias con las que algunos presidentes nos han deleitado. Desde la petición de alguno de ellos de un pago por la cesión de jugadores a los equipos nacionales, hasta el intento de venta de un seguro para los deportistas que viajaban con las selecciones, ¿no parece esto un intento de lucrarse aún más por parte de algunos clubes? Sinceramente no veo la necesidad de cobrar por prestar a un jugador durante una semana, ¿de verdad que necesitan más dinero estos equipos? ¿No ganan suficiente? Es cierto que casi todos gastan más de lo que tienen (lo que debería ser castigado duramente, pero es un tema que no vamos a tratar en estos momentos).

¿Por qué este intento de privar a los equipos nacionales de sus jugadores, de sus estrellas? Gracias a ellos los aficionados al fútbol vivimos momentos increíbles y alegrías colectivas. Para ellos es un honor y un privilegio disputar esos partidos, en los que tienen a todo un país observándoles y disfrutando. Esto no es más que otro intento de lograr más dinero del que ya tienen, no se cansan de pedir y de criticar. Claro que son los clubes los que pagan el salario y los (desorbitados) gastos de mantenimiento de esos jugadores, pero gracias a las selecciones las aficiones se unen. El exponente máximo de esto último fue la celebración de la victoria de la Selección Española en el último mundial. Todas las aficiones que siempre están en contra unas de otras, unidas en una sola. Esto no sólo pasa en España, en todos los países cuyas selecciones consiguen algo importante se produce un efecto similar. En países africanos, por ejemplo, se conceden días festivos cuando sus selecciones logran la consecución de un título y en algunos casos con tan sólo la clasificación a un torneo internacional.

Esto es la grandeza de las selecciones y de las competiciones nacionales, ¿por qué intentan entonces los propietarios privarnos de esto? Está muy claro que es por motivos meramente económicos, lo que lo hace más triste si cabe. El egoísmo y las ansias de conseguir todavía más sólo provocan un enfrentamiento innecesario sobre algo en lo que todos estamos de acuerdo, nos unen los torneos internacionales. Y dentro de las cosas buenas de este deporte es una de las más importantes.

@javielnoval

lunes, 27 de febrero de 2012

Sólo se que no se nada

Sí nadie lo remedia, este mes de Julio cumpliré un cuarto siglo. No veo que haya nada de malo en eso, como muchos de mis coetáneos se empeñen en afirmar, y aunque no puedo negar que se han pasado rápido, han dado para más anécdotas de las que se pueden contar en una velada. Y me refiero a una velada de las que empiezan con un aperitivo a media mañana y acaban con unos churros al amanecer siguiente. No puedo presumir de la vida más emocionante de todos los tiempos pero hasta el momento no veo motivo de queja. Desde seis días en Villajoyosa con mi charanga Saltacekias en los que pasó de todo, a mi gran amigo Jerónimo doblando la vara de un trombón en la espalda de mi gran amigo Leopoldo. Desde jornadas de estudio maratonianas en la Merced, hasta montar una fiesta en la puerta del restaurante donde celebramos nuestra graduación después de toda la noche de juerga. Desde una semana en Punta Cana, a casi cinco meses que llevo en Manchester que van a dar para varios tomos de mi biografía.

Cuento todo esto porque hay una anécdota que marcó el devenir de mi vida y me hizo tal como soy. Corría el año 2001. Las torres gemelas acababan de caer y mi primer curso en el instituto me estaba llevando directamente a los brazos de la adolescencia. Por aquel entonces devoraba toda la música que encontraba en mi casa: vinilos de El Último de la Fila, cintas de Joaquín Sabina y Gabinete Caligari, en resumen, lo que me dieron a escuchar mis padres y que aún hoy vuelvo a recordar y guardo en un sitio especial en mi corazón. Por otro lado, mi queridísimo amigo Alberto y yo aprovechábamos su conexión a internet para descargarnos canciones de The Offspring y (no me siento orgulloso pero todos tenemos un pasado) de Mago de Oz. Un día, estando en su casa sin hacer nada, nos pusimos a ver la tele. Explicándome estaba él que en el MTV2 solo ponían videoclips de música rock cuando empezó el video de Heart Shaped Box, primer single que Nirvana lanzaron de su último álbum, In Utero. Algo se revolvió dentro de mi, no se el que, ese día fue cuando vi que eso era lo mio. Así empezó mi etapa de amante del rock, que se prolonga hasta el instante en el que estoy escribiendo esto.


Desde aquella tarde mis conocimientos sobre música no han hecho más que crecer y puedo presumir de saber algo sobre rock, sus distintas épocas, sus grupos más punteros, los pioneros de los distintos géneros, etc. Pero hace un par de semanas se volvió a demostrar mi ignorancia al descubrir a los Melvins. Grupo que, después de escuchar su maravilloso disco Houdini, veo esencial para entender un estilo tan básico como es el grunge. Si bien este disco se publicó en 1993, la trayectoria de la banda empezó en 1983 en Seattle, donde el batería Dale Cover se unió al guitarrista y cantante Buzz Osbourne. No publicarían su primer disco hasta 1987, poniendo de manifiesto sus influencias, que van desde el heavy metal más denso como por ejemplo Black Sabbath, al punk más rápido y desenfrenado.Una mezcla un tanto extraña que dio lugar a la semilla del sonido de los noventa. Escuchando a los Melvins puedes suponer de donde sacaron Alice In Chains la idea al componer muchas de sus canciones, y si añadimos algo de sonido Led Zeppelin y removemos obtendremos la primera época de Soundgarden. Nirvana no hicieron más que mezclar su sonido más convencional con el sucio sonido de los Melvins. Todo sale de aquí, y lo que más me jode es que me acabo de enterar.

Buzz Osbourne
Houdini es el disco más vendido del grupo hasta la fecha. No puedo esperar a hacerme con los demás y seguir disfrutando del sucio y ruidoso sonido marca Seattle. Quizás la popularidad añadida que tuvo este disco se debió a tener como productor a un ídolo de masas como era Kurt Cobain, amigo y seguidor de la banda. He de admitir que no es una banda apta para todos los públicos y que a veces cuesta entrar, pero aún así puede gustarle a gente con diversos gustos  musicales. Su sentido del humor y su música poco radiable han hecho que no lleguen a la primera división, pero pueden presumir de haber contribuido a crear un estilo, que es más de lo que muchos pueden decir. Sólo me queda decirles gracias por, como ya he dicho, dejar clara mi ignorancia musical una vez más. Una dulce ignorancia, ya que significa que me queda una cantidad grandisima de música que descubrir y que voy a disfrutar haciéndolo. De momento, son un grupo más al que admirar de los muchos que he descubierto desde que aquella tarde de otoño descubrí que una vez existió un grupo llamado Nirvana.


Marcos

viernes, 24 de febrero de 2012

El poder de la razón


Hoy tenemos que comentar los hechos que, desgraciadamente, se vienen produciendo en la Comunidad Valenciana durante la última semana. Hechos lamentables, que han provocado que nuestros padres refresquen la memoria y recuerden tiempos pasados que, por esta vez, no nos parecen mejores. Siempre deseo ser lo más objetivo posible pero, en este caso, creo que la situación está suficientemente clara como para no preocuparme lo más mínimo sobre ello.

Antes de entrar a comentar la actuación policial; las reacciones de políticos, estudiantes, y demás grupos implicados; o de analizar las consecuencias que pueden ocasionarse, empezaré relatando los hechos a partir de los cuales se forma todo este alboroto.

Y el comienzo no es otro que la serie de recortes que los gobiernos de muchas autonomías, especialmente el valenciano, llevan practicando desde hace algún tiempo. Más concretamente en servicios públicos de gran importancia como educación o sanidad. Tanto es así que, ya en el mes de enero, muchos nos quedamos perplejos al enterarnos que un alumno había sido expulsado al colgar en una conocida red social la siguiente foto, donde se observa a alumnos acudiendo con mantas a clase debido al corte de la calefacción.

Quizás muchos penséis que esta medida no tiene una gran influencia en el rendimiento escolar del alumnado pero no es más que uno entre tantos recortes que están afectando gravemente a la calidad de la enseñanza de nuestro país - algún día nos daremos cuenta de la importancia que llega a tener una educación de calidad para el futuro de todos -. Además, quizás observemos la gravedad del asunto cuando vayamos de urgencia a un centro sanitario y no nos atiendan por culpa de estas medidas que os expongo, pero tendremos tiempo para comentarlo más adelante.

Y más grave e incomprensibles me resultan estas medidas si hablamos de la Comunidad Valenciana, autonomía donde, recientemente, se está juzgando una de las mayores tramas corruptas de la democracia; donde se han gastado 300 millones de euros en un aeropuerto sin uso, casi otros 300 para ver unas cuantas carreras de la F1 y otros 30 para recibir la visita del manda-más de todos los cristianos,..., entro otros muchos ejemplos de despilfarro.

Pues bien, teniendo en cuenta estos precedentes, se me ocurre que lo mínimo que podían hacer unos chicos con un poco de sentido común es reclamar mejores condiciones. Y hacerlo cortando la calle durante 10 minutos varios días no me parece, sinceramente, una gran alteración del orden público. Es más, bastante cortos se estaban quedando. Pero no todos piensan igual, y mucho menos los políticos de turno que piensan que su cargo les otorga un poder divino para hacer y deshacer a su antojo - de éstos, lamentablemente, hay muchos -. Así que la delegada de Gobierno de la Comunidad decidió mandar a las fuerzas del orden para controlar la situación pero, como bien es sabido, los antidisturbios pocas veces hacen honor a su nombre. Más bien, todo lo contrario. Entre éstos también hay muchos que creen que el uniforme les da vía libre de actuación, y pensaron: “damos un par de porrazos por allí, algún insulto a grito pelado, y los chavales no vuelven a pisar la calle”.

Pero pincharon en hueso, y al día siguiente volvieron. “Estos quieren más”, pensaron los policías - animados por sus superiores, supongo- así que pasaron de los porrazos a los golpes y empujones, y de los insultos a las detenciones. Y así varios días hasta que la situación fue lo suficientemente bochornosa, las imágenes lo suficientemente explícitas y los jóvenes estuvieron lo suficientemente hartos, que decidieron salir todos a la calle a defender a estos chicos que sólo pedían estudiar en condiciones aceptables, siendo golpeados y detenidos por ello. A partir de entonces, ministros que salen a la palestra a dar la cara a su manera, delegada de Gobierno que abre expedientes por si ha habido abuso de autoridad - ¿no queda claro en las imágenes?- y policías que dejan las cargas para otro momento - esto es lo de siempre: contra niños indefensos de 15 años reparten sin pudor pero cuando tienen una situación de riesgo se dan media vuelta. Alguna situación así la hemos visto todos por nosotros mismos-.

Una vez analizados los hechos, me gustaría comentar alguna conclusión a la que he llegado, y que realmente me preocupan.

En primer lugar, ¿tan grave es la situación económica de nuestro país que hace que tengamos que soportar continuos recortes en servicios como sanidad o educación? ¿ Me tengo que creer que no hay cientos de partidas de gasto menos importante donde recortar? ¿No serán estos recortes una excusa para disminuir la calidad de la sanidad y la educación públicas, haciendo realidad el deseo de muchos de incentivar fuertemente la sanidad y la educación de carácter privado?

Continuando, me preocupa sobremanera la prepotencia y la falta de preparación de algunos miembros de nuestras fuerzas de seguridad. Con esto, no quiere despreciar la enorme labor de gran parte de ellos, casi todos, que arriesgan su vida a menudo para asegurar nuestra seguridad – dicho queda, aunque debería darse por hecho-. Pero no es de recibo la actuación que tienen, repetidamente, los grupos antidisturbios, y mucho menos en un caso como éste, donde la peligrosidad de los alumnos brillaba por su ausencia. Si actúan así ahora, ¿cómo lo harán cuando la situación sea verdaderamente peligrosa? Ya he respondido antes, quizás se den media vuelta.
Un apunte: intentad recordar las cargas policiales contra el movimiento 15M en Madrid, Barcelona, y éstas en Valencia. Los máximos responsables políticos eran, respectivamente, PSOE, CIU y PP. Sacad conclusiones...

Mucho más preocupante que la actuación policial en sí, me resulta la intención final con la que ésta se ordena. Y es que tengo la impresión, imagino que compartida con muchos, que esta respuesta desmesurada perseguía instaurar el miedo en los alumnos y, de paso, servir como ejemplo para futuros manifestantes. Bien es sabido que en los próximos meses se aprobarán en España medidas que probablemente cuenten con el rechazo mayoritario de la población - ya hemos tenido el ejemplo de la reforma laboral-, rechazo que puede desencadenar en protestas ciudadanas. “Si le damos leña a estos niños por una situación de poca dimensión, más de uno se lo pensará para salir a la calle a protestar contra futuras medidas”, creo que concluyó algún alto cargo en su despacho. Pues si mis sospechas son ciertas, me temo que los enfrentamientos en España no harán más que crecer durante los próximos meses. Tiempo al tiempo.

Y por último, hubo ciertas reacciones antes estos hechos que me decepcionaron muchísimo. Sinceramente, me produjeron rabia e incomprensión. Pude comprobar, a través de las redes sociales, como cientos de jóvenes de mi misma edad, o de la edad de los estudiantes agredidos, reprobaban la actuación de éstos. “Lo que tienen que hacer esos niñatos es quedarse en casita y protestar menos”, llegué a leer. Pues si ante una de las pocos actos de dignidad y de defensa de sus derechos que he podido observar por parte de jóvenes españoles en los últimos tiempos, la reacción de muchos de sus iguales es la crítica y el desprecio, yo ya no se donde meterme.

Pero no todas las conclusiones son negativas. Si es de admirar la lucha de los estudiantes, más aún si cabe lo es la reacción de éstos ante las agresiones. Podían haber respondido, y no sería ilógico, de manera violenta. Pero no, todo lo contrario, por lo que desautorizaron totalmente la actuación policial. Por tanto, me quedo con eso, con la imagen de miles de estudiantes de instituto y universidad, con libros en la manos, condenando juntos la brutalidad policial y pidiendo una educación de calidad. Esta es la juventud en la que creo, esa que lucha con firmeza para reclamar sus derechos, haciéndolo de la única forma que sabemos, con la razón.

@Elfara_chico

miércoles, 22 de febrero de 2012

El honor de las bestias


El rugby, un deporte prácticamente desconocido en nuestro país, pero que goza de una increíble afición en la mayor parte de Europa. Este artículo va a tratar de dar una idea de todo lo que este deporte mueve a su alrededor, hablando del Torneo de las 6 Naciones y un poco de su historia.

Este es un torneo de gran importancia para lo países que lo disputan, donde no sólo los jugadores tienen una implicación muy importante, ya que la afición forma parte de la competición casi tanto como los que se encuentran en el terreno de juego. Los desplazamientos de las aficiones forman parte del torneo, ya que al finalizar los partidos se produce lo que se conoce como el tercer tiempo, en el cual tanto jugadores como aficionados celebran la victoria o lamentan la derrota. Pero es de destacar la unión que existe entre ambos y que no se da en ningún otro deporte, en cualquier otro esto sería impensable debido al fanatismo extremo del que hacen gala algunos deportes. Es muy admirable que las aficiones se comporten de una manera tan civilizada, cuando todos hemos sido testigos de lo que puede llegar a pasar entre aficionados de hinchadas rivales en otros entornos.

Este torneo comenzó llamándose el 4 Naciones y sólo participaban: Irlanda, País de Gales, Escocia e Inglaterra. El primer año que se disputó fue en 1883, por lo que hablamos de un deporte con una historia larga. Los países participantes podían compartir la copa al final del torneo en caso de igualdad de puntos. En 1910 se incluye a Francia, pero es excluida en 1932. Después de la 2ª Guerra Mundial, ya que mientras duró la guerra no se celebró ningún campeonato, Francia vuelve a formar parte del torneo y ya en 1996 se convierte oficialmente en el Campeonato de Europa, el 5 Naciones, en el cual sólo puede haber un campeón, no uno compartido como sucedía con la igualdad de puntos. Por último, con la incorporación de Italia en el año 2000, se convierte en el 6 Naciones y alcanza su mayor esplendor como torneo.

El torneo tiene sus peculiaridades, porque a parte del campeón principal, existen dos trofeos no menos importantes: el Grand Slam y la cuchara de madera. El primero se considera el máximo galardón que se puede obtener en esta competición, sólo puede conseguirlo el campeón que además haya ganado todos los partidos del torneo, algo muy prestigioso debido a la dificultad para obtenerlo. Mientras que en el lado totalmente contrario nos encontramos con la cuchara de madera, que se le otorga al equipo que no haya sido capaz de ganar ningún partido en todo el campeonato. Que aunque igualmente difícil de conseguir, como el Grand Slam, se han dado muchos casos de equipos que se han llevado este deshonroso trofeo.

He de decir que es un deporte que admiro muy profundamente, no sólo por lo ya comentado anteriormente de la hermandad entre afición y jugadores, sino porque se hace gala de una deportividad envidiable tanto dentro como fuera del terreno de juego. A pesar de se un juego de contacto extremo, mucho más que el baloncesto y por descontado que el fútbol, sólo en contadas ocasiones se producen altercados entre jugadores. Y al finalizar cada encuentro los jugadores del equipo ganador felicitan en conjunto a los del equipo perdedor, en pocos deportes se ve algo así.

Realmente es una pena que España no se anime más a practicar no sólo este deporte, sino otros diferentes al fútbol. Un ejemplo sobre esto es que equipos que quieren jugar en alguna liga de rugby prefieran irse a Inglaterra, ya que la cuota para inscribirse en España es desorbitada para equipos amateurs. Realmente hay un exceso de hegemonía en cuanto a medios disponibles en materia de deportes en España.

Espero que con este breve resumen de este gran deporte haya despertado en alguno la curiosidad de aficionarse a otros deportes, que lo hay muy bonitos y muy emocionantes. Se que este artículo no está a la altura de lo que representa este deporte, pero se ha intentado encender la curiosidad de alguien.

@javielnoval

lunes, 20 de febrero de 2012

El interior del amor

Hay grupos que nos gustaría que sacaran disco cada cuatro días. Siempre volvemos a los discos viejos, pero cuando publican un nuevo trabajo nos preguntamos cómo pudimos vivir sin ellos. A mi me pasa con la banda que nos toca esta semana, la neoyorkina Nada Surf. Para mí son un ejemplo de sobriedad  y buen hacer.Todo es exquisito en ellos, las baterías, las melódicas líneas de bajo, las guitarras, las melodías. La versión de Electrocution de Billi Fox que hicieron para el álbum de versiones If I Had Hi-Fi roza la perfección. A todos nos gustan las grandes producciones y los grandes presupuestos, pero deberíamos volver más a menudo a escuchar a estos grandes del rock, que anteponen buenas canciones sin aspavientos a la sobre-experimentación que muchos nos intentan colar. Composiciones de una calidad extrema que no hacen más que afirmar que Nada Surf se merecen la legión de seguidores que los alaban y esperan noticias suyas desde cualquier rincón del planeta.

Al igual que les pasó a Weezer, como explico en el artículo No todo es alegría, este grupo estaba destinado a ser un one hit wonder cuando en 1996 publicaron su debut High/Low. El single Popular les hizo llegar a lo más alto de los charts y caló en la juventud americana (unos supongo que se sintieron identificados y otros no pillaron la ironía). Pero con el lanzamiento de su segundo disco The Proximity Effect consiguieron consagrarse con canciones como Firecracker, Amateur o Hyperspace. El futuro del power pop estaba en buenas manos. Ahora publican The Stars Are Indifferent To Astronomy, donde vuelven a sus raíces más cañeras cercanas al noise.

Aunque el sonido de la banda sufrió un pulido en los discos The Weight Is A Gift y Lucky, no abandonó su sonido y nos dejó joyas como Always Love. Como ya he dicho, en esta ocasión vuelven al sonido que les dio la fama, pero mezclado con lo que han hecho en sus últimos trabajos. Demuestra su buena forma canciones como Jules And Jim, Teenage Dream o Clear Eye Clouded Mind, que abre el álbum. Tan recomendable como cualquiera, el disco vuelve a colocar en primera línea del rock mundial al trío de Nueva York (el bajista es madrileño pero afincado en Estados Unidos desde la niñez, para aquellos que les vaya lo del orgullo patrio).

Hoy me cuesta escribir, pero es que no se que más contar de ellos. Quizás no me salgan las palabras porque tienen canciones tan redondas que a veces asustan, y lo hacen muy a menudo. Cuatro años han pasado desde la publicación de su último material nuevo, aunque nos dieron un respiro con el disco de versiones, y desde el momento en que nos sepamos todas las canciones de éste esperaremos otra vez con ansia una nueva entrega de su excelente música. A todos los lectores, sin distinción de gustos musicales, les recomiendo que les den una oportunidad. Únanse a las hordas de seguidores que este grupo tiene, que si preguntan se sorprenderán del gran número de gente que los conoce y veneran. Al fin y al cabo, quienes hacen cosas tan bonitas como Inside Of Love se lo merecen.

Marcos

viernes, 17 de febrero de 2012

¡Manos arriba, esto es un contrato!

Esta semana toca, como no puede ser de otra manera, analizar una de las últimas medidas aprobadas por el nuevo Gobierno, la reforma laboral. Ésta ha sido aplaudida por muchos de sus socios en la Unión Europea, incluso por el gobierno alemán, por lo que nos podemos hacer una idea de la dureza que trae consigo.

Como opinión personal diré que esta reforma me parece absolutamente errónea, cuando no hiriente, por muchos motivos. Es inapropiada para taponar la sangría de parados que afronta nuestro país; es totalmente incoherente con los discursos que han venido ofreciendo sus ejecutores durante los últimos tiempos (bien es cierto que parece muy acorde con los pensamientos neoliberales); la ministra y la vicepresidenta, al hacerla pública, ocultaron datos que tienen una gran influencia en el devenir de los españoles; y por último, lo más preocupante de todo, supone una merma enorme de los derechos que los trabajadores han conseguido con grandísimo esfuerzo durante tantos años.


En cuanto a las declaraciones públicas de los dirigentes del PP en las que critican duramente lo mismo que ahora han aprobado poco hay que añadir. Simplemente os dejo un enlace con varios ejemplos de lo que os hablo http://www.escolar.net/MT/archives/category/la-palabra-del-pp . Alguno pensará que las declaraciones del Gobierno del PSOE también difirieron bastante de sus actuaciones, y estará en lo cierto, pero eso nada tiene que ver con el tema que hoy nos ocupa.

Sobre lo apropiado o no de las medidas habrá distintas concepciones. De hecho, alguna de ellas, como las siguientes, no me parecen del todo desacertadas, siempre y cuando se encaucen de manera adecuada:
  • No me parece mal la realización de “trabajos para la comunidad” por parte de los desempleados que estén cobrando la prestación, siempre y cuando se enfoque como herramienta para ampliar la formación y la experiencia, y permitiendo que se dedique la mayor parte del tiempo a la búsqueda de empleo. Es decir, que estos trabajos tengan gran relación con la formación y/o experiencia del desempleado y no suponga más de, por ejemplo, 10 horas semanales.
  • La bonificación a las empresas que contraten a menores de 30 años o parados mayores de 45 (se le descontarán aproximadamente 1.000€ durante los tres primeros años en la cuantía que le corresponda pagar sobre la Seguridad Social de sus trabajadores) me parece una medida acertada, aunque también algo insuficiente.
  • Nuevo contrato indefinido para pymes, que podrán deducirse 3.000€ por el primer trabajador menor de 30 años que contraten. Buena medida para mejorar la contratación, sin lugar a dudas, si no viniera acompañada de un período de pruebas de un año (si cumplido ese año de prueba te quieren despedir no tienen que pagarte indemnización). ¿Cuántas empresas se beneficiarán de esta medida, creando puestos “ficticios” durante un año?
  • Establecer el encadenamiento de contratos temporales a un máximo de dos años, lo cual sería una buena noticia a la hora de estabilizar el empleo si la coyuntura económica actual fuese otra. En cambio ahora, esto puede suponer la no renovación de muchos trabajadores cuando no pueda alargarse su contrato temporal.

Estas son, en mi opinión, las medidas que pueden suscitar debate a la hora de analizar su conveniencia o no. Sin embargo, las medidas que ahora os citaré tienen como único objetivo provocar un reducción importante de los salarios de la clases media y baja, así como facilitar el despido de manera brutal.

  • Una de las medidas que menos interés han suscitado, pero que tiene una gran importancia, es la posibilidad de que los convenios particulares de cada empresa se antepongan a los convenios colectivos. Esto tiene una repercusión inmediata en la negociación empresa-trabajadores. Supone romper radicalmente la presión que pudieran ejercer los trabajadores de todo un sector, de manera que el empresario se verá en una posición mucho más ventajosa a la hora de pactar sueldos, horarios, …
  • También supone un cambio muy importante la posibilidad de que los EREs (Expedientes de Regulación de Empleo) se aprueben sin autorización administrativa. Anteriormente, para saltarse el posible rechazo de la Administración, los empresarios negociaban direcamente los EREs con los sindicatos, percibiendo normalmente los trabajadores una indemnización superior a los 20 días por años trabajado. Ahora, sin necesidad de esta autorización, dificilmente se producirá tal negociación, y la indemnización será la mínima establecida.
  • Y por último, la medida que supone un desagravio mayor para todos los trabajadores y una merma increíble de sus derechos. En primer lugar, se reduce la indemnización por despido improcedente de 45 días por año trabajado (con un máximo de 42 mensualidades) a 33 días por año trabajado (con un máximo de 24 mensualidades). Esto parece no tener gran repercusión, ya que los contratos que tengan validez hasta estos días seguirán percibiendo la anterior indemnización por los años trabajados hasta el momento, y la nueva a partir de ahora.

    Lo verdaderamente preocupante aparece cuando contemplamos los nuevos supuestos que avalan el despido procedente, los cuales son totalmente inaceptables. A partir de ahora, cuando una empresa encadene tres trimestres con reducción de beneficios (ni siquiera hablamos de situación de pérdidas), podrá despedir de manera procedente. Es más, si por razones de productividad la empresa considera necesario cambiar la jornada laboral, reducir el salario o trasladar al empleado, éste tiene dos opciones: aceptar la propuesta o ser despedido, también, de manera procedente.

    Por si no se ha entendido bien, propongo un caso práctico: imaginemos un trabajador de una empresa con 30 años de antigüedad. En caso de ser despedido le correspondería la indemnización máxima, es decir, 42 mensualidades. Con un sueldo medio de 1.200€ debería recibir 50.400€. Ahora, el empresario puede decidir, después de 30 años, reducirle el sueldo en la cantidad que considere oportuna; trasladarle hacia otra instalación de la empresa, pongamos, a 1.000 km de distancia; o cambiarle completamente la jornada laboral. En caso de negarse, el trabajador tendrá derecho a una indemnización por despido procedente, es decir, 12 mensualidades, por lo que en lugar de 50.400€ le corresponderán 14.400€. Por tanto, el trabajador queda en una posición total de desamparo a la hora de oponerse a las medidas del empresario.

Pues bien, todas estas medias aprobadas premeditadamente para abaratar el despido, no supondrán ninguna mejora del desempleo. Quien ponga como ejemplo otros países con un despido mucho más barato que el español debería tener en cuenta dos factores: por un lado, en esos países la cobertura social de la que disponen los parados es inmensamente mayor; y por otro, hay distintos factores mucho más importantes que explican por qué en España se destruyen tantos empleos cuando la situación económica no es favorable.

Lo que si logran estas medidas es colocar al trabajador en una situación de subordinación total ante el empresario. Tanto es así, que muchos no tendrán más remedio que aceptar las reducciones de sueldo (que, sin duda, se van a poner muy de moda en nuestro país) para no perder su puesto de trabajo.

Esto no es más que otro paso en el camino que están recorriendo los grandes empresarios y corporaciones, dirigido hacia el control total de la sociedad y sus ciudadanos. La reacción timorata de sindicatos, trabajadores, incluso medios de comunicación se viene fraguando desde bastante tiempo atrás, instaurándose en la sociedad esa sensación de miedo ante todo lo que trae consigo la temida “crisis”.

Como ya dijimos en otros artículos, si ante una nueva agresión a los trabajadores como esta, ellos mismos, sus representantes y toda la ciudadanía no reacción como la situación lo requiere (con toda la contundencia que sea necesaria) se estará dando un paso más hacia el precipicio al que nos están llevando, repito, las grandes empresas con la ayuda inestimable de la mayoría de gobiernos de la Unión Europea.

@Elfara_chico